jueves, 26 de abril de 2012

Cita con el enólogo

En el intento de saber algo de vino, hace un par de semanas estuvimos en una interesante cena con uno de los enólogos de la bodega Ramón Bilbao, en uno de los restaurantes más finos de Sevilla. 
La cena consistía en un maridaje de lo mejor de la bodega con lo mejor del restaurante, puedo decir que en ese sentido fue bastante agradable y acertada, sobre todo la parte del vino ya que pudimos beber cuantas copas nos pusieran por delante y alguna que otra más. En cuanto al comer, la calidad de los platos, muy buena, aunque su tamaño..., me quedé con algo de hambre, pero contaba con ello. 

Pero centrándonos en los vinos:
Fotografía cortesía de Tierra Nuestra.

El verdejo (Monte Blanco 2.010), primero por la izquierda, me resultó tremendo, muy equilibrado, un verdejo de los de toda la vida, he estado bicheando por ahí y ya lo tengo localizado en un par de sitios y a muy buen precio. Fuera de la cena he probado la añada del 2.011 que yo lo encuentro aún mejor, aunque según nos comentó el enólogo, si somos capaces de resistir la tentación hasta después del verano, será aún mejor, pero veo difícil lo de resistir..., en cuanto encuentre botellas ya os diré dónde conseguirlo.

Los dos tintos siguientes, se tratan de los dos vinos estrella de la bodega riojana, un reserva especial del 2.008 y un reserva 2.006 (Mirto), que se le ha considerado como el mejor tempranillo de España. Será que aún estoy aprendiendo y no he sido capaz de apreciarlo como tal, pero personalmente me ha gustado más el reserva especial, no voy a decir que sea más fácil de beber, pero si más "gustoso", se me ha quedado mejor en la boca y con ganas de repetir.

El siguiente tinto es un Ribera del Duero (Cruz de Alba 2.008) me encantó, de hecho es el que más me ha gustado, le noto más todo terreno, es decir, es un vino para tomar con amigos, como para quedar bien en una comida/cena más formal, muy redondo, dan ganas de tomar más. No obstante, quizá sea interesante otro día en casa hacer una "guerra" de vinos entre este vino y el reserva especial, creo que puede ser una muy interesante idea antes de verano...

El último vino, es un Rias Baixas (Finca Valiñas 2.010), un albariño con crianza en madera que solo se hace en los años en los que la cosecha es excepcional. En nariz es muy aromático, más que el verdejo, pero será que soy un taliban del verdejo, pero me resulto algo más insípido, quiero decir comparativamente, el vino refleja perfectamente la condición de los albariños y por sí mismo es un buen vino, pero es que el verdejo era un rival complicadete.

Pero lo mejor de la cena fue sin duda la conversación con el enólogo, Sergio Ávila, responsable tanto del verdejo como del Ribera del Duero, que como ya os he dicho, fueron al menos para Paula y para mi, los mejores vinos de la noche. Al principio fue un poco como un monólogo, pero claro, habiendo un Rueda de por medio, había que meter baza, y así se animó un poco más la cena, sobre todo porque se hablaba del vino con sencillez y naturalidad, en un idioma en el que se podía entender casi todo, y digo casi todo porque la elaboración de un vino o el tratamiento de las viñas siempre aparecen tecnicismos, que a poco que se expliquen, te dan una visión más profunda de eso que está en el vaso y que es fruto del trabajo de muchas personas.

La lástima es no poder hacer este mismo tipo de cosas con más frecuencia, pero bueno, si todo va bien y se desarrolla como lo estoy planteando, dentro de pocas fechas os podré citar a una cata de cuatro/cinco vinos en casa.

miércoles, 18 de abril de 2012

He comido queso (Vinos tintos andaluces III)

Aquellos que me conocéis en la distancia corta sabéis que el queso y yo no nos llevamos nada bien. Nos respetamos, cada uno va por su camino y tratamos de cruzarnos las menos ocasiones posibles. No me gustan la mayoría de los quesos, puedo soportar un poco la mozarella o el quesos blancos, pero muy poco. Mira que yo vengo de una provincia donde se hacen, según me dicen; los mejores quesos de oveja, pero soy incapaz de meterme un poco en la boca sin tener que llegar a torcer el gesto o poner cara de chino garrulo; he probado varios porque a Paula le encanta el queso, así que cuando vi que había una oferta curiosa que incluía queso y vino, no lo dude.

Ni cortos ni perezosos, nos dirigimos a La Casa de los Quesos, y os pongo el nombre porque merece la pena darse una vuelta por allí, porque aunque tienen pocos vinos, son vinos interesantes. 
Dentro de la oferta de queso+vino, hombre, de quesos no os puedo hablar, pero si de los vinos; si que tenían nombres que ya conocía, los hemos catado y en alguna entrega hemos hablado (o vamos ha hablar) de ellos. Pero el caso fue que había uno de ellos que no me sonaba, pero al ver que era de una zona de Sevilla motivó mi curiosidad. No os he contado el detalle que toda esta movida comenzó en Facebook, y es que comencé a buscar referencias del vino: Borboleta.

Fotografía de Cristina Andrade. (¡Gracias!)

Borboleta es mariposa en portugués, con lo que cualquier búsqueda de este nombre y vino solo me aparecían diseños de etiquetas de vino con mariposas y alguna que otra mariposa borracha, así que pregunté directamente a la tienda de los quesos si tenían alguna referencia sobre la bodega, incluso en un principio pensé que se trataba de un vino de Colonias de Galeón.
Para mi sorpresa, me contestaron de la bodega, donde resolvieron alguna que otra duda. Me gustó tanto ese trato tan directo y tan amable, que de cabeza me he traído, previa cata, una botella a casa.

Y está muy bueno. Mucho. Tanto que en un pis-pas va a tener nota de cata.

Por cierto, para beber el vino, me obligaron a comer queso. Me gustó. Pero solo un poquito...

sábado, 14 de abril de 2012

Oveja despistada

¿Alguien me puede decir la diferencia entre estos dos vinos? Exactamente. Ninguna.

Si el otro día hacía una crítica a esas grandes superficies acerca del poco cuidado que tienen hacia el vino, y al fin y al cabo, hacia el propio consumidor, usease: nusotros; si me preguntaba si las bodegas tendrían algo que decir, si sabrían cómo tratan a sus productos, he aquí la respuesta: lo saben y ayudan al "engaño".

Lo he visto esta mañana, las dos puestecitas una al lado de la otra. Al principio pensé en que se podría tratar de un vino de dos añadas distintas que de un año para otro le hayan podido cambiar el nombre, o de vinos de la misma añada pero de dos tipos de uva... pero no, como se puede ver, los dos son dos tempranillos del año 10. Y es aquí cuando viene alguien y me dice, " pues uno es un vino joven y el otro un crianza". Pues no, los dos son vinos jóvenes sin crianza alguna en madera.

Cillar de Silos además, no es mala bodega, he tenido la oportunidad de beber su Torresilo (nos regalaron la botella) que estaba soberbio, por lo que no sé a qué viene este juego. 
Si visitamos su página web, ya vemos que el Joven de Silos no lo tienen, pero....


... aunque se ve un poco mal, queda claro que es de la misma bodega, que a ambos les han puesto la misma contraetiqueta y que solo cambian los nombres de los vinos.

Si no hay, aparentemente, diferencias entre los dos vinos, ¿por qué cambiarles el nombre, por qué crear una confusión innecesaria?, ¿abarcar más mercado?

Uno ya no sabe en que prados de confianza pastar...

domingo, 1 de abril de 2012

Oveja descarriada

Me vengo riendo entre dientes desde el supermercado, con las bolsas colgando de las manos. 


A ver, uno tiene sus tiendas de referencia donde te dan a probar sus vinos, te aconsejan, te apuntas a su club o a su página web y de vez en cuando les compras una botellita de  vino (dos si el vino es bueno); pero el vino en un supermercado es tarea distinta: puedes ir todos los días, toquetear las botellas, cambiarlas de sitio, dártelas de entendido aún sin tener idea alguna de vino (y se te nota, créeme). Puedes incluso darte el lujo de coger las botellas y cambiarlas a tu libre albedrío, si antes estaba en el expositor con el resto de botellas, ahora las pongo delante de la pescadería, o de la carnicería. Puedes incluso coger varias añadas y colocarlas unas junto a las otras con el fin de ver si han cambiado las etiquetas (o no), y si tienes un ojo avezado -del cual yo carezco-, hasta saber si el vino es bueno o solo para cocinar.


Esta pedazo de burrada con la que alguno puede fliparlo in HD-colors, es lo que nos hacen a nosotros en cualquier supermercado. Y digo bien, en cualquier supermercado (así, remarcado).


Por cercanía a casa, voy a uno de una cadena que nos dice cuando ha llegado la primavera, cuando tenemos que ir a las rebajas, y demás, creo que no hace falta dar más pistas, no me seáis cortos de ingles....
El caso, estoy en la cola para que me cobren y me doy cuenta que en la caja tienen abierta una botella de vino. Según avanzo, puedo ver la etiqueta: Viña Tondonia Reserva 2.001, casi ná, a 25€ la botella. ¡Vaya un homenaje que os váis a pegar! le digo a la cajera. "No, si lo han devuelto porque está malo" me responde.
La verdad es que nunca he tomado un viña Tondonia, pero sé que no es ni por asomo un vino cualquiera, y que la bodega es de las más respetadas en la Rioja, no dudo que alguna botella le salga "mala", pero me resultó extraño. La botella estaba entera, no le faltaba vino. Estaba incluso descorchada, el corcho aparentemente estaba bien, sin suciedad ni manchas de vino, me faltó el canto de un duro por pedir la botella y echar un trago de vino porque, entre nosotros, esa botella estaba bien.


No quise darle más importancia, al fin y al cabo la botella no era mía ni se pretende que en todos los supermercados tenga que haber un especialista en vinos.  Una pena. 


Me marché dándole vueltas a la cosa, al fin y al cabo la imagen que vende el supermercado es de una calidad "exquisita". El caso que vino a mi cabeza este editorial de la enóloga Cristina Alcalá, que habla acerca de la relación entre bodegas - tiendas - supermercados/grandes superficies, de como el pequeño comercio esta acongojado ante la venta de vino en grandes tiendas, no solo hace peligrar sus propios márgenes de beneficio (incluso la existencia del negocio), si no por la calidad de servicio y del propio vino. 
El caso es que me he echado la cámara (el móvil que es más discreto) y he obtenido los siguientes resultados (siento la calidad de las fotos):


Foto nº 1:



Frente a la pescadería.


Bueno, pues aquí nos venden Viña Pomal como si fuera un paquete de azucar... y el cartel (se ve un poco mal), pone "Sabores de la Tierra". Hombre de la tierra de Paula y de la mía, un Barbadillo y un Verdejo.

Foto nº 2:

Frente a la carnicería

Aquí mezclando Valdepeñas, con La RIoja y Ribera del Duero, muy bien colocadito, frente a la carnicería, con la leche detrás...


Foto nº 3:



Esta me encanta, uniendo, mezclando y removiendo España. Solo han acertado con Aragón (arriba a la izquierda), un vino de Cariñena "jóven" del 2.009. A la derecha y según estos señores, Toro, provincia de Zamora; se encuentra en Castilla-La Mancha. Si os fijáis en el cartelito, pone Castilla la Mancha, ¿a quién?.
Estante central, mi preferido, de izquierda a derecha, un moscatel de Navarra, un chardonay de Huesca, dos de verdejo de Rueda y un blanco de Navarra. Ahí, concentrando el norte en una sola balda, la de Navarra, mira que yo sacando pecho por ser castellano-leones, y resulta que soy navarrico.

Foto nº 4:



Os prometo que las botellas ya estaban colocadas así, en orden cronológico. Estuve revolviendo un poco a ver si encontraba la del 2.008, no la encontré.

Me quedé tentado de hacer más fotos, pero creo que con estás son más que suficientes

No dudo que mirando a la peseta, las grandes superficies puedan ofrecerte un precio más que competitivo para un mismo vino, pero el tratamiento que esté recibiendo el vino, me hace sospechar que es muy irregular, por no decir malo.

Y yo que me niego a ser una oveja obediente del rebaño....