Al poco tiempo de vivir en Sevilla, comencé a echar de menos a mi familia, mis amigos, los veranos a menos de 45º a la sombra; y el verdejo. Un día en uno de los primeros trabajos que tuve en Sevilla, en una conversación entre compañeros a la hora del bocata sobre lo que nos apetecía tomar en ese instante, casi todos coincidieron en una cervecita bien fría. Y aquí mi menda, se descolgó con "pues yo me tomaba un Cuatro Rayas bien fresquito".
Claro, todo el mundo volvió el cuello, muchos pusieron la cara de asombro o extrañeza, tuve que especificar que era el nombre de uno de los mejores vinos de mi tierra y que tenía ese nombre porque el viñedo coincidía en el límite de cuatro pueblos: La Seca, Rodilana, Medina del Campo y Rueda. Antaño los límites entre pueblos, regiones o países, se les llama rayas, y por esta razón el páramo donde se encontraba el viñedo se llamara cuatro rayas.
Ayer, mientras realizabamos la compra de la semana, me dio por fijarme en el expositor de vinos con la intención de comprar un verdejito para acompañar la comida de hoy, y mira por donde, por fín, tras ponerme pesado con el encargado del super, por fín, ¡¡¡por fín!!! habían traído la añada nueva de Cuatro Rayas. En una palabra: SOBERBIO.
Nombre: Cuatro Rayas verdejo 2.011
Bodega: Agricola Castellana SCL.
Indicación Geográfica: D.O. Rueda.
Tipo de uva: 100% verdejo
Tipo de vino: Blanco sin fermentación en barrica.
Nota: 9,5/10 ¡¡¡IMPRESCINDIBLE!!!
Llamadme chovinista, pero con elementos como este, es para serlo. Además, la D.O. Rueda ha considerado la añada 2.011 como Excelente, la primera en muuuuuchos años. Con esta carta de presentación, vamos a meterle mano al vino.
Tenemos en la copa un vino de color amarillo pálido, brillante, con ese puntito verde en los bordes característico. En nariz, me ha costado sacar los olores, quizás por darle demasiado frio, conforme se ha aclimatadohan empezado a salir olores a manzana verde, fresca; algo de plátano y miel. Al fondo está el hinojo, característico de los buenos verdejos. Me sorprende la "ausencia" de olores como piña o mango que tan de moda se han puesto en otros años. Me atrevería a decir que es un verdejo clásico de los de antes.
Y ya el remate en boca.me ha resultado redondo, muy fresco en boca, se llena enseguida de fruta, como si se pudiera masticar el vino, notas de manzana e hinojos.
Lo hemos tomado con una lubina al horno y gambones al brandy (le estoy cogiendo el puntillo al pescado), el maridaje ha sido perfecto, y hasta Chave que no le gusta el vino, se ha relamido.
Además lo he encontrado por menos de 4€ la botella, con lo que la relación calidad/precio, hace que sea un vino de los de cabecera, no es que no pueda faltar en casa, es que tienes que tenerlo.

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